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in     por Anna 24-02-2020
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Procedimiento civil de filiación paterna

Un procedimiento civil sobre filiación cumple el mandato constitucional dirigido al legislador para que posibilite la investigación de la paternidad , art. 39.2 C.E., cometido que, en última instancia, obedece a la voluntad del constituyente de impedir la existencia de discriminaciones por razón de nacimiento  según establece el art. 14 C.E.

Si bien siempre ha habido hijos dentro y fuera del matrimonio, antes era tratado como tema tabú y  no tenían  los mismos derechos legalmente establecidos, mientras que  ahora es una situación habitual y  tienen  los hijos todos los mismos derechos amparados legalmente. Sin embargo, hoy las relaciones de pareja son más abiertas y distintas y la sociedad avanza  hacia una mayor flexibilidad en las relaciones ,  ya personales,  ya sexuales, pero con todas las garantías legales  para los hijos frutos de dichas relaciones.

El no reconocimiento por parte de una figura parental, sea cual sea  el motivo, genera en las personas falta de autoestima y una imagen pobre de sí mismas, que, a su vez, generan problemas  en todas las áreas de su vida.

A cualquier edad, se puede solicitar el reconocimiento de la filiación paterna. Si ya se es mayor de edad, por sí mismo, entablando la correspondiente demanda de filiación y si es menor de edad, debe hacerlo la madre o su tutor legal. Los plazos y características, serán según la Ley aplicable en cada caso.  Si es menor, le serán reconocidos la pensión por alimentos y régimen de custodia o de visitas con su padre. Si ya está fallecido, serán reconocidos sus derechos sucesorios.

En virtud de lo dispuesto por el Convenio de la Haya de 5 de octubre de 1961 sobre competencia de autoridades y ley aplicable en materia de protección de menores, artículos 2 y 3 respecto a la Ley aplicable a la patria potestad, la norma que rige en la actualidad sobre la responsabilidad parental es el Convenio de La Haya de 1996 , en vigor desde enero de 2011. De acuerdo a lo que dispone el art. 9 del Código Civil la ley personal de las personas físicas es la determinada por su nacionalidad. Pero es que además, el derecho aplicable a las medidas relativas a la guarda y custodia de los hijos menores, dada la fecha de presentación de la demanda, es la ley de la residencia habitual del niño, y si es en Catalunya , será de aplicación el Código Civil de Catalunya , Libro Segundo “Persona y Familia”, Título III Familia , Capítulo V La Filiación.

El derecho catalán está  basado en el tradicional principio de la libre investigación de la paternidad y la maternidad sin limitaciones probatorias, así como en el principio del favor filii y su no discriminación entre filiación matrimonial y no matrimonial. La Ley dota al ordenamiento jurídico catalán de una regulación autónoma y autosuficiente.  Siempre la mejor Doctrina se ha opuesto a la posibilidad de rechazar a límine la demanda, ya que ello sería obstáculo  a la libre investigación de la paternidad  y ello es una  de las tradiciones jurídicas catalanas más arraigadas desde la edad media hasta la actualidad.

Prueba de ello, es que el principio de libre investigación de la filiación y la prevalencia de la verdad biológica  son los elementos hermenéuticos del artículo 235-15 Código Civil de Catalunya  “Medios de Prueba : 1.-En el ejercicio de las acciones de filiación no es necesario la presentación de ningún principio de prueba. 2.- en los procesos de filiación se admite toda clase de pruebas, sin perjuicio de lo que establece 235.28.2”

Es frecuente la negativa expresada por la parte demandada a la realización de las pruebas biológicas alegando que no existe “en este caso principio de prueba sobre las alegaciones efectuadas por la parte actora”, es entonces cuando prevalece y  debe ponerse de manifiesto  el art. 235-15.1 del CCCat  que no exige la existencia de principio de prueba ni para admitir la demanda ni en su tramitación, lo que también afecta a la admisión de la prueba.

Lo único que cabe pensar de los demandados que  se niegan a la práctica de la prueba biológicas  es  que, con su negativa,  revelan simplemente el miedo a que la verdad resplandezca de modo que ya no quepan las dudas.

Para impedir llevar a cabo las pruebas biológicas solicitadas, se esgrime  por el padre o sus herederos, vulneraciones de los derechos a la integridad física (art. 15 C.E.), al honor y a la propia imagen (art. 18 C.E.), así como la existencia de un pretendido derecho fundamental a la dignidad humana que opere de forma autónoma e independiente ex art. 10 C.E. Sin embargo,  la dignidad de la persona no se reconoce en nuestra Constitución como un derecho fundamental sino como "fundamento del orden político y la paz social" (art. 10 C.E.), para rechazar eventuales violaciones de ese mandato constitucional susceptibles de protección autónoma a través del proceso constitucional de amparo y  tampoco  hay vulneración del derecho a la vida y a la integridad física (art. 15 C.E) por una  prueba pericial cuya práctica ha autorizado un  Juzgado.

También pueden referirse al derecho al honor de una persona fallecida por sus herederos. Ahora bien, la toma de muestras orgánicas de un cadáver para practicar una prueba de ADN acordada en el seno de un proceso judicial en el que se ejercita una acción de investigación de la paternidad, en modo alguno puede suponer una conculcación del citado derecho fundamental, pues la constitución de la relación paterno-filial, con los consiguientes efectos jurídicos, no es susceptible de ser jurídicamente examinada en términos de honor o deshonor. Por ello mismo, en la STC 7/1994 se declaró que "es indudable que no puede considerarse degradante ni contraria a la dignidad de la persona la verificación de un examen hematológico por parte de un profesional de la medicina en circunstancias adecuadas (STC 103/1985) siempre que exista  una causa prevista por la Ley que justifique la medida judicial"

Los avances experimentados por las ciencias biológicas en los últimos tiempos permiten afirmar que actualmente, en los supuestos de filiación dudosa, es posible determinar la paternidad con un grado de probabilidad tan alto que en la práctica es identificable con la certeza. Las mismas pruebas biológicas permiten descartar que un determinado varón sea el progenitor con un 100% de exactitud.  Ya no podemos dar por válido el apotegma del derecho romano “mater semper certa est,  pater incertus”.

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